jueves, 4 de febrero de 2010

"La Familia" Siglo XX


El "desayuno nacional de la oración" al que ha asistido el presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, es uno de los eventos "imprescindibles" de la vida político-social de Washington, coinciden tanto defensores como detractores de la cita anual, que no son pocos. Celebrado cada primer jueves de febrero desde 1953, hasta la fecha ningún Presidente estadounidense ha faltado a este encuentro anual, que ha congregado en la capital estadounidense a líderes políticos internacionales como el rey Abdullah II de Jordania, religiosos como la madre Teresa de Calcuta o sociales como el cantante de U2, Bono, indicó DPA. El año pasado, junto con el entonces flamante presidente estadounidense Barack Obama, participó el ex primer ministro británico Tony Blair, en un puesto como segundo orador principal que ahora ocupará Zapatero. Más de 3.000 personas de las más diferentes esferas, pero todas influyentes, acuden cada año a esta cita, que se extiende por varios días en uno de los hoteles de lujo de Washington, pero que alcanza su clímax este primer jueves de febrero. De hecho, el alto perfil del encuentro, que hasta 1970 se conocía como el "desayuno presidencial de la oración", hace pensar a muchos que se trata de un evento organizado por la Casa Blanca, aunque nada está más lejos de la realidad. Y es ahí donde comienza la polémica. Detrás del desayuno está la "Fellowship Foundation", más conocida como "The Family", La Familia. Bajo este difuso nombre se agrupa una organización evangélica conservadora de la que existe poca información oficial -ni siquiera tiene una web, en esta era de la sociedad más que informatizada- pero a la que se vinculan al menos una decena de congresistas y senadores estadounidenses, algunos de los cuales incluso viven o han residido durante algún tiempo en la lujosa mansión que posee el grupo en Washington. Su actual líder, Douglas Coe, fue calificado por la revista TIME como uno de los 25 evangelistas más influyentes en 2005 y recibió halagos directos del presidente republicano George Bush padre. Sus defensores alegan la legitimidad de un acto de este tipo, pese a su profundo tinte religioso, en un país que pese a proclamar la separación entre Iglesia y Estado es a la par sede y cuna de numerosas religiones, todas las cuales, sostienen, tienen cabida en el encuentro. Incluidos no creyentes declarados como el jefe de gobierno español. Y defienden también el interés de una cita que permite reunir a personajes y figuras relevantes de todo el mundo para discutir los temas más diversos. El propio Obama destacó, en su primera participación el año pasado, la reunión como "una de esas raras ocasiones que sigue logrando reunir a buena parte del mundo en un momento de paz y buena voluntad". No hay que perder de vista tampoco que ninguno de los presidentes estadounidenses, sean del espectro que sean, olvidan acabar cada uno de sus discursos con un "Dios bendiga a América", mientras que en los billetes de dólar se proclama "in God we trust", "creemos en Dios". Frente a esto, en el libro "La Familia: El fundamentalismo secreto en el corazón del poder norteamericano", su autor, Jeff Sharlet, describe a la organización detrás del encuentro como un grupo de "vanguardia fundamentalista" cuyos líderes "se consideran a sí mismos los nuevos elegidos, congresistas, generales y dictadores extranjeros que se reúnen en células confidenciales para orar y planear un 'liderazgo dirigido por Dios' a lograr no por la fuerza sino mediante una 'diplomacia tranquila'". En un artículo sobre "La Familia" publicado en 2002, el diario "Los Angeles Times" afirmaba que esta organización "ha tenido un acceso extraordinario y una significativa influencia en cuestiones internacionales durante los últimos 50 años". Entre otros, sostenía el rotativo, "La Familia" fue uno de los "actores entre bastidores" de los acuerdos de Camp David sobre Cercano Oriente en 1978, y que a comienzos de este nuevo siglo ayudó a organizar un "encuentro secreto" entre los entonces enfrentados presidentes de la República Democrática del Congo Joseph Kabila y de Ruanda Paul Kagame, que finalmente llevó a un acuerdo de paz. Y recordaba que fue la responsable de llevar a Washington para reunirse con autoridades estadounidenses a "controvertidas figuras" como el ex general salvadoreño Carlos Eugenio Vides Casanova, acusado de torturar a miles de civiles en la década de los 80, o el también general hondureño Gustavo Alvarez Martínez, vinculado a la CIA y a un escuadrón secreto de la muerte.
(Fuente: El Universal. Caracas)

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