jueves, 4 de febrero de 2010

El Mito de OSIRIS


Osiris (Asir o Usir en egipcio) era el dios de la resurrección que simbolizaba la fertilidad y regeneración del río Nilo. Protector de la vegetación y la agricultura, también era quien preside el tribunal del juicio de los difuntos. Pero antes de convertirse en el dios más importante de la mitología egipcia, Osiris fue un simple mortal.

Para los egipcios, Osiris fue originariamente un mítico rey que fundó de la nación egipcia e instruyó a los hombres en las actividades cotidianas y la organización nacional. Así se volvió un gran gobernante, famoso por su bondad y su sabiduría.

Cuando Osiris terminó su tarea civilizadora, decidió viajar a otras tierras para continuar enseñándole a los pueblos a mejorar. De esta forma, se fue ganando el respeto y la admiración de todos aquellos que lo conocían, y mientras más viajaba, más gente lo veneraba, lo que despertó la envidia en su hermano Seth. Mientras Osiris recorría el mundo como “misionero”, su esposa Isis se ocupaba de gobernar Egipto. Seth aprovechó su ausencia para intentar tomar el poder, pero no lo consiguió. Cuando Osiris regresó, su cruel hermano comenzó a trazar los planes para deshacerse de él.

El mito dice que fueron cuatro enviados: Osiris, Seth, Isis y Nefthis, los llegados hasta la Tierra. Que Osiris e Isis se instalaron en las fértiles tierras del Delta del Nilo, mientras Seth y Nefthis a su vez lo hacían en la Zona del Valle. Y como tras el viaje de Osiris hasta lejanas tierras para continuar impregnando a los pueblos de sabiduría, Seth lo asesinó a su regreso, cortando a continuación su cuerpo en catorce pedazos que luego esparció por todo Egipto.

Su esposa Isis recuperó todos los miembros, excepto el viril, y lo embalsamó. Se dice que tras esto Osiris consiguió volver a la vida, para más tarde convertirse en el rey de los muertos, aquel que ha de estar presente durante el Juicio Final, y deberá pesar en una balanza a las almas.

La versión de Plutarco cuenta que Seth se alió con Aso, la reina de Etiopía, y con un grupo de setenta y dos traidores. Luego, se dispuso, secretamente, a tomar las medidas exactas del cuerpo de Osiris y mandar a construir un cofre exquisitamente ornamentado.

Unos días después de su regreso, organizó un gran banquete al cual invitó a su hermano y a los setenta y dos conspiradores. En un momento de la embriagadora noche, Seth clamó que el bellísimo cofre pasaría a ser propiedad de quien cupiere de cuerpo entero en él. Los traidores se dispusieron en fila para probar el cofre, pero ninguno de ellos logró caber perfectamente en éste, y cuando llegó el turno del rey, que ingenuamente se recostó dentro, los conspiradores se abalanzaron sobre él, clavaron la tapa del cofre y luego lo sellaron con metal fundido para que no quedase ninguna abertura por donde Osiris pudiera respirar. Cerrada la tapa, el cofre fue tirado al Nilo, donde el rey murió ahogado y arrastrado hasta el mar.

Isis buscó a su marido inconsolablemente y dio con él en el palacio de Biblos; repatrió su cuerpo y, tan pronto como llegó al Delta, se alejó un momento, instante en el que Seth descubrió el cadáver y, lleno de cólera, lo descuartizó en catorce partes. Isis recuperó las partes, lo momificó y le devolvió la vida, para luego dar a luz a Horus, quién combatió contra su tío Seth y recuperó el trono de Egipto.

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